Aceptación vs ResignaciónLa gente suele creer que aceptación y resignación son sinónimos. Muchos creen que aceptar lo que Es = resignarse a la situación, pero están equivocados. Veamos la diferencia entre ambos y de qué sirve entender estas distinciones.

Muchos confunden la aceptación con el hecho de ser pasivo o tomar una postura de indiferencia. Cuando uno dice “me da lo mismo” no está aceptando lo que Es, en realidad se está resignando hacia lo que Es. Aquí estamos confundiendo aceptación con resignación.

¿Cuál es la diferencia entonces entre aceptación y resignación?

La aceptación posibilita. Es el punto de partida para eventualmente buscar el cambio. No nos garantiza el cambio, pero nos abre la puerta. Por el contrario, la resignación no posibilita el cambio. Es una actitud pasiva y una forma de sometimiento a fuerzas externas o a limitaciones internas. Cuando aceptamos lo que Es y estamos en paz con eso, nuestras acciones y comportamientos se vuelven mucho más efectivas.

Aceptar lo que Es es fundamental. Una vez que logras hacerlo, chequea a ver si hiciste tu máximo posible. Pero si no aceptas lo que te sucede, entonces seguirás en estado de lucha.

Una vez que logramos aceptar la realidad de la situación es cuando podemos hacernos la pregunta “¿Puedo hacer algo diferente en esta situación?”. Por el contrario, cuando te resignas ante lo que Es surge la afirmación “No puedo hacer nada en esta situación”.

El término aceptación posibilita el cambio, así como la declaración “No sé” posibilita el aprendizaje. El decir “No sé” no limita el aprendizaje. Todo lo contrario, lo posibilita. Si crees que ya sabes todo, ¿qué tipo de actitud vas a tener ante el aprendizaje entonces?

Lo mismo sucede con el aceptar. Si aceptas lo que Es, puedes hacer algo al respecto. Pero si no lo aceptas, vas a depositar todas tus energías en luchar con lo que no aceptas. El “No se” habilita el aprendizaje así como el “Acepto” habilita la acción.

Si bien solemos confundir estos dos conceptos, desde niños nos han inculcado que el término aceptación tiene una connotación positiva y el término resignación tiene una connotación negativa. Asociamos el aceptar con lo bueno y el resignar con lo malo.

Si nos dejamos guiar por las definiciones educativas, entonces solo aceptaríamos lo que es bueno para nosotros, y nos resignaríamos ante todo lo que nos perjudica.  ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar lo malo, y a partir de allí hacer algo diferente? No nos enseñan a aceptar lo malo como lo que es, entonces limitamos nuestro concepto de aceptación hacia todo aquello que es favorable y positivo para nosotros. ¿Quién nos enseña entonces a aceptar lo malo?; ¿crees que el ser humano es capaz de aceptar lo malo?

La diferencia entre ambos términos se refiere, en última instancia, al juicio que la persona hace. Mediante la resignación emitimos un juicio negativo de la realidad. “Esta situación es mala para mí. No me sirve. Hasta aquí llegué, no voy a hacer mas nada”.

La aceptación está libre de juicio. Es aprobar la idea de que lo que está sucediendo es lo que efectivamente está sucediendo. Tan simple como eso. Bien o mal son conceptos que no juegan un rol aquí. Es lo que es, nada más. O sea que vamos a aprobar lo que está sucediendo independientemente de un juicio personal.

Aceptar nos permite dejar de luchar contra lo que Es y soltar tensiones porque al dejar de luchar contra lo que Es nos sentimos un poco más tranquilos y más lúcidos. Y eso nos ayuda a diseñar acciones porque nos saca la energía de la lucha y la orienta en otra dirección.

¿Qué cosas en tu vida te está costando aceptar? A partir de todo esto, ¿cómo crees que el aceptarlas va a ayudarte en tu camino evolutivo?

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