Apunta y dispara de una buena vezDurante años he sido culpable de postergar varias cosas en mi vida con tal de evitar la fría caricia del fracaso y rechazo. Después de todo, si existe algo que te puede dejar una “mala” experiencia, ¿para qué hacerlo, no?. ¿De qué sirve emprender algo cuando hay grandes chances de fracasar?

Pero cuando nos quedamos en lo seguro y conocido, nada en nuestra vida cambia. Y con el tiempo, si no vemos progresos comenzamos a sentirnos estancados. Tal vez evitamos retroceder un par de casilleros, pero tampoco avanzamos. De esta manera estás gastando tiempo y energía en algo que no sirve.

Tomar riesgos siempre es bueno. Una oportunidad desperdiciada termina dañando más que cualquier tipo de fracaso. Del error siempre se aprende algo, o por lo menos evitas el gusto amargo de la incertidumbre.

Pero tú eres una persona inteligente. Ya sabes todo esto. Lo último que necesitas es que yo me sume a las miles de personas en internet que te digan esto, ¿no?

Ya sabes lo que tienes que hacer, pero en más de una ocasión el miedo o la vergüenza se interpusieron. A veces hace falta coraje; a veces hace falta atreverse y decir “Listo! Me mando, y que pase lo que tenga que pasar”.

Imagínate con un arma por primera vez. Tomas el arma con tus manos, tus ojos apuntan hacia el blanco, calibras tu visión para mejor precisión, respiras profundo y disparas. ¿Cuáles son las posibilidades de que le aciertes al blanco en tu primer intento?

Cuando apuntamos el arma hacia el blanco, muchas veces nos distraemos con lo que sucede alrededor. Los disparos de los demás nos asustan, la lejanía del blanco nos incierta, el arma la sentimos pesada y los aciertos de los demás nos intimidan. Y como consecuencia, desistimos. En la práctica, no hacemos otra cosa más que apuntar, apuntar y seguir apuntando.

Pasan los meses… y seguimos apuntando.

Pasan los años… y seguimos apuntando.

¿Hasta cuándo?; ¿cuándo va a ser el momento de tirar el gatillo?; ¿cuándo va a ser el momento de observar que tipo de tirador eres?; ¿cuándo va a ser el momento en que digas “Listo! Me mando, y que pase lo que tenga que pasar”?

Seguramente no le des al blanco en tu primer intento. ¿Pero qué tal en el segundo? Puede que no. ¿Pero qué tal si sigues disparando?; ¿qué tal si a partir de ahora respiras de manera diferente antes de disparar?; ¿qué tal si le pides a alguien experimentado que te indique cómo disparar mejor?; ¿qué tal si investigas y aprendes todo lo que tienes que saber sobre tiro al blanco y sigues practicando? Eventualmente vas a dar en el blanco. Eventualmente vas a alcanzar tu objetivo.

Te invito a que apuntes al objetivo que vienes postergando y dispares de una buena vez. Te invito a que le erres en tu primero intento, y que pruebes otra vez. Y que sigas disparando y sigas aprendiendo. No te detengas hasta alcanzar tu objetivo.

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