Cada obstáculo representa una oportunidad¿Qué simboliza una piedra en el zapato? Una molestia, un obstaculo, una dificultad para caminar. ¿Y qué solemos hacer cuando pasa esto? Buscamos la piedra y la tiramos o seguimos caminando esperando llegar a casa para sacarla. Simple, ¿no?

Este es el caso de un obstaculo totalmente inofensivo. Muchas veces se utiliza esta analogía para referirnos a un problema menor. ¿Qué sucede entonces con aquellos problemas que si son importantes?;  ¿qué actitud tomamos cuando en lugar de encontrar piedras en el zapato encontramos rocas en el camino?

Muchas veces optamos por abandonar lo que estamos haciendo con tal de evitar tener que lidiar con esa roca, pero ¿de dónde ha surgido la idea de que, ante varias dificultades y obstáculos en el camino, es mejor aceptar la derrota que quedarse a enfrentar lo que nos cuesta superar?

¿Cuál es el verdadero problema aquí?; ¿el peso del obstaculo o nuestra propia debilidad?

Pongamos las cartas sobre la mesa…cualquier objetivo que realmente valga la pena alcanzar va a tener su buena dosis de complicaciones y dificultades. Los obstáculos no están ahí para descarrilarte y desmotivarte. Están ahí para ayudarte a crecer.

A veces nos encontramos con obstáculos demasiado grandes para nosotros. Muchas veces nuestros límites son puestos a prueba y no vemos otra alternativa más que abandonar la cancha. Puede que la roca que se encuentre en tu camino sea demasiado pesada para ti y no encuentres forma alguna de moverla o esquivarla, pero eso no es ninguna deshonra.

¿Por qué entonces dejar que unas cuantas grietas en el camino te obliguen a dejar de perseguir ese objetivo tan interesante; ¿por qué ante ciertas dificultades decidimos tirar la toalla? Los obstáculos son de esperarse. Descubrir la mejor forma de lidiar con ellos es justamente lo que los convierte en desafíos. ¿Y cuál es la gracia de mantener un objetivo que no simbolice un desafío para ti?

Los obstáculos nos hacen más fuertes. Nos entrenan y nos motivan a seguir. No son los obstáculos los que te desmotivan. Lo que te desmotiva es tu falta de actitud ante ellos. Cada nuevo obstaculo que encontramos y superamos nos capacita para enfrentar obstáculos aún más grandes.

¿Quién dice que todo tiene que ir acorde a lo planeado?; ¿quién dice que todo tiene que darse de forma fluida y sin mayores dificultades? Si no estás dispuesto a enfrentar situaciones difíciles entonces vuelve a la jardinera. Tal vez ahí te sientas más gusto. Quizás el nadar sin flotador sea un mejor objetivo para ti  ;-)

¿Cuál es la gracia de perseguir objetivos que no te impulsen a crecer?; ¿de qué sirve emprender en algo que ya sabes con relativa seguridad que podrás conseguirlo? Si estoy 100% seguro de que puedo alcanzar un objetivo, entonces ese objetivo ya no me motiva lo suficiente, y por lo general lo dejo morir.

¿Cuándo es que me doy cuenta que un objetivo realmente vale la pena? Cuando denota una dificultad importante a primera instancia; cuando siento que va a requerir un esfuerzo de mi parte; cuando no sé si lo podré conseguir; cuando siento una intensa curiosidad por saber que se siente estar del otro lado; cuando noto que puede beneficiar mi crecimiento personal.

A veces surgen las típicas dudas.  “¿Y si me val?; ¿y si me arrepiento?; ¿y si estoy tomando una mala decisión?”

Pero… ¿y si al final te va bien?; ¿y si te comprometes hasta lograrlo? Eso estaría bueno!! Sería una buena experiencia para ti y tenerla a tu lado es algo que va servirte para el resto de tu vida.

Los dejo con un cuento corto para reflexionar…

 


Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino al palacio.

Se escondió y miró para ver si alguien quitaba la tremenda roca de allí. Algunos de los comerciantes más adinerados del reino y algunos cortesanos pasaron simplemente dando una vuelta. Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la gran piedra del camino.

Entonces, un campesino que pasaba por allí con una carga de verduras, se enfrentó con la roca. Al aproximarse a ella, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la roca a un lado del camino.

Después de empujar y fatigarse mucho, con gran esfuerzo lo logró. Mientras recogía su carga de vegetales, vio una bolsa en el piso, justo donde había estado la roca. La bolsa contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.

El campesino aprendió lo que los otros no entendieron.

“Cada obstaculo representa una oportunidad”.


 

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