Cómo dejar de sentirse víctima de las circunstanciasEn este artículo voy a explicar porque a veces nos sentimos como victimas y cuál es el beneficio de sentirse como tal. Es a través de esta comprensión que podremos trascender este estado que, en muchas ocasiones, ocasiona mucho sufrimiento.

En el pasado he juzgado con dureza el rol de victima. Desde que me adentré en los caminos del coaching y desarrollo personal, he demonizado este concepto. Solía utilizar el término “victimitis” haciendo alusión a que el considerarse una victima es un tipo de enfermedad. Y si bien no es la mejor postura a tomar, tengo una nueva comprensión de lo que es ser victima .

Y es precisamente a través de una mejor comprensión de este rol que podemos empezar a trascender el modelo de la victima. Pero para esto, veamos primero el concepto de responsabilidad y qué significa.

La responsabilidad es la habilidad de elegir una respuesta frente a las circunstancias. La palabra clave de esta distinción es “elegir”. La responsabilidad surge siempre desde tener conciencia sobre la libertad que tenemos de elegir una respuesta.

Desde el coaching se dice que una persona está siendo responsable cuando se da cuenta de que elige su respuesta. Aquí la persona se ubica en el papel de protagonista. En el extremo opuesto, cuando la persona no quiere o no puede reconocer esa libertad última, la ubicamos en el rol de victima de las circunstancias.

El protagonista tiene un grado de aceptación de lo que no puede cambiar. La victima tiene una especie de queja o crítica hacia lo que no puede cambiar y viene de un lugar de mucho sufrimiento. Ante una situación indeseada, la victima adopta un lenguaje culpador. “En Uruguay ya no se puede vivir”, “Mi jefe me hace la vida imposible”.

El lugar de victima es un lugar de mucho dolor e impotencia. Aun así, tiene grandes beneficios secundarios. Uno de ellos es el de no hacerse responsable. ¿Y cuál es el beneficio de no hacerse responsable? La comodidad, ya que la victima ve al otro como el responsable de resolver su propio conflicto. Es un rol que da tranquilidad, comodidad y seguridad. Uno se siente más tranquilo, cómodo y seguro cuando ve al otro como responsable de lo que le sucede. De esta manera la victima invoca un alto grado de inocencia en donde los errores no provienen de sí mismo.

Cabe destacar que el permanecer en este rol también genera una cuota de sufrimiento y una eventual incomodidad. Es cansador ser siempre la victima. Sin embargo, aún en la incomodidad de ser victima, los beneficios permanecen. Aún siendo un lugar de sufrimiento, es un espacio de protección.

Todos tenemos una parte interna en la que muchas veces nos autoculpamos por ciertas cosas. Cuando sentimos culpa no es porque hay alguien de afuera que nos culpa, sino que hay algo en el afuera que resuena con nuestro culpador interno. Ese culpador o crítico interno puede ser muy despiadado. Entonces muchas veces elegimos estar en la postura de victima para no tener que escuchar todo el tiempo a nuestro culpador interno.

Imagina una situación en la que algo haya ocurrido por tu culpa. Lo primero que uno intenta hacer en estas situaciones es alivianar un poco esa carga para estar más en paz con uno mismo. Nos decimos “Bueno, fue mi culpa…pero estaba cansado, así que es perdonable”.

Entonces un culpador interno muy crítico promueve la postura de victima. De esta manera nos protegemos de nuestro propio autoculpador. Además de generar comodidad y cuidado de los riesgos del fracaso, la victima también genera satisfacción, ya que al verse a sí mismo como inocente se siente más bueno en el fondo. El ver que el otro tuvo la culpa provoca satisfacción. Todo esto aumenta la autoestima.

¿Por qué entonces una persona asume el rol de victima? Porque de esta manera se cuida, siente que se quiere más y genera satisfacción. Así que el verse como una victima ayuda a  cuidar o proteger una autoestima débil.  La victima es básicamente una persona con autoestima baja y un crítico interno alto, por eso se protege tanto.

Si una persona se siente cómoda y tranquila en su rol de víctima, entonces no podemos sacarlo a las patadas de ese estado. Hay gente a la que le sirve un buen sacudón de vez en cuando, pero no es la manera en la que yo trabajo con mis clientes. El forzar la salida de la victima no contribuye a un mayor sentido de responsabilidad. De esta manera no generamos recursos en la persona para que salga de ese rol. Un coach brinda herramientas para desafiar creencias y pensamientos. Diseña desafíos y acciones.  El coach siempre va a contener y apoyar a la persona durante todo el camino y siempre cree que la persona tiene el potencial para superarse a sí mismo. Lo cree así porque la persona es una unidad que siempre tiene el potencial para expandirse, aún cuando la persona no se ha dado cuenta de su propio potencial. Y es a través de una mejor comunicación con el consejero interno que se logra trascender el estado de victima.

 

“El ser humano llega a ser libre cuando aprende a utilizar su sistema mental en lugar de ser manejado por él”

circunstancias

¿Libre para qué? Para elegir su pensamiento. Pero puede que, aún siendo concientes de nuestra libertad para elegir, elijamos sentirnos como victimas ¿Qué sucede entonces cuando aún nos encontramos en un lugar de tensión y descontento con la realidad?; ¿puede ser que a pesar de saber todas estas distinciones entre victima y protagonista, nos sintamos tensos y descontentos con la realidad? Claro que si! Aún sabiendo todo esto, a veces nos seguimos sintiendo como victimas.

Es por eso que el mantener la postura de victima no está mal siempre que sea una elección conciente. Y si eliges concientemente sentirte así, no tengo duda alguna de que es solo cuestión de tiempo para que elijas concientemente cambiarte al rol de protagonista.

Tengo todo el tiempo del mundo. Aquí te espero  :-)

Valora este artículo