Cómo sentirse mejor en menos de un minuto¿Alguna vez te detuviste a pensar por qué, habiendo 7 billones de personas en el mundo, podemos observar las cosas desde una única perspectiva?; ¿por qué no podemos experimentar 7 billones de conciencias diferentes?; ¿es eso acaso lo que nos hace únicos…el hecho de ver las cosas desde una sola mirada?

Este es un tema que me resulta fascinante. Si eres un lector habitual de mis artículos, habrás notado que me encanta formular preguntas en ellos. Es, en esencia, a lo que me dedico. Las hago en mis artículos y las hago en mis sesiones de coaching. Son la herramienta más poderosa que tiene el ser humano para ampliar sus niveles de conciencia. Y justamente este tema abre un sinfín de preguntas que ni siquiera la ciencia puede responder aún.

Muchos autores calificados dicen que solo existe una conciencia…la tuya, porque es la única que realmente puedes experimentar; la única que es realmente “comprobable”. Nada de lo que existe por fuera de tu conciencia puede probarse. Yo estoy escribiendo este artículo, pero eres tú quien lo está leyendo. Por ende, tú lo creaste dentro de tu realidad. Todo lo que ves y oyes pasa solamente a través de los filtros de tu conciencia. Es por eso que ninguno de nosotros tiene la habilidad de observar al mundo desde diferentes perspectivas.

Podemos pretender entender otros puntos de vista, pero jamás podremos experimentarlos. La película “¿Quieres ser John Malkovich?” desafía este concepto. En ella, el personaje principal (John Cusack) encuentra una manera de acceder a la conciencia del famoso actor John Malkovich por un breve período de tiempo. Cuando sus colegas se enteran de esto, se impacientan por experimentar también ellos esa sensación.

Esta cuestión de experimentar ser otra persona (al menos por un breve período de tiempo) es algo que nos deja en jaque. Por un lado sabemos que nunca podremos experimentarlo, pero por otro lado la curiosidad ante semejante posibilidad es incalculable. Admítelo, si te dieran la oportunidad de experimentar ser otra persona por 5 minutos, ¿no la tomarías?

Sin embargo, cuando nos sentimos mal o somos testigos de sucesos desmoralisantes nos concentramos más que nunca en nosotros mismos. Nos conectamos con nuestro dolor, nuestras emociones, pensamientos y deseos. Si recibes un golpe en el brazo, toda tu atención va a ir naturalmente al lugar donde recibiste el golpe. Es un mecanismo biológico.

Ahora bien, el mantener fija la mirada en nuestro dolor es recomendable hasta cierto punto. Cuando le das espacio a que el dolor se convierta en sufrimiento, es momento de observar las cosas desde otra perspectiva.

Ya hablamos de que la única perspectiva que realmente puedes experimentar es la tuya, pero podemos pretender o imaginar otras perspectivas.

¿Crees que hoy tuviste un mal día?; ¿qué tal aquellas personas que tienen un único plato de comida al día?

¿Te fue mal en 1, 2 o 15 exámenes y crees que es el fin del mundo? Ve y cuéntaselo a un hombre internado en el hospital contando los días para morir a ver que te dice.

¿Te diagnosticaron cáncer?; ¿qué tal todas aquellas personas con el mismo cáncer que tú y que lograron salir adelante?

Como ves, esto no pasa solamente por ponerse en los zapatos de aquellos más desafortunados. Esto es cuestión de ver las cosas en perspectiva.

Siempre va a existir alguien en el mundo que daría lo que fuera para cambiar de lugares contigo. Los niños víctimas de abuso infantil te cambiarían de lugar sin pensarlo dos veces. En alguna cárcel del mundo, hay un hombre inocente a quien están torturando y daría cualquier cosa por cambiar de lugares contigo y tener tus problemas.

Así es como una dosis de perspectiva puede ayudarnos a alivianar nuestros problemas. Cuando algo malo me sucede tiendo a decirme “Me siento mal, pero podría ser peor. Si esto es lo peor que me puede pasar en la vida, entonces estoy agradecido”. Esto altera rápidamente mi estado emocional. Hay veces que hasta me siento afortunado de tener los problemas que tengo. Tengo un techo sobre mi casa, una ducha caliente para cuando hace frio, comida sobre la mesa, una familia que me ama, etc.

La próxima vez que estés teniendo un mal día, piensa en todas aquellas personas en el mundo que con mucho gusto te cambiarían de lugar. Agradece la vida que tienes.

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