Confesiones de un estudiante universitario frustradoEste artículo va dirigido a todo aquél que sigue aferrándose a malas decisiones de su pasado y necesita encontrar el impulso y el coraje necesario para abrirse un nuevo camino, particularmente en lo que refiere a su carrera y/o trabajo. A continuación, mis confesiones sobre un período en el que faltó decisión, rumbo y coraje…pero sobre todo conciencia.

Si alguien te diera la opción de volver al pasado, ¿elegirías la misma carrera?

Sabiendo lo que sabes hoy, ¿volverías a tomar el mismo rumbo de manera conciente?

Mucha gente termina eligiendo una carrera sin haberla elegido realmente de manera consciente. Yo soy un ejemplo viviente de esto. Desde el 2011 que abandoné la carrera de contador público y nunca miré atrás.

Así como tropecé con la opción Economía de 6to Bachillerato, muchos otros también “tropezaron con la misma piedra”. Si bien fue una decisión que tomé en su momento, nunca fue una decisión totalmente deliberada. Simplemente me dejé llevar por las circunstancias. Siendo honesto, tomé el camino de menor resistencia.

La carrera de contador no me prometía grandes beneficios personales pero tampoco representaba grandes asperezas en su momento. Tomé la vía fácil. Así como tantos otros, opté por este camino por simple proceso de descarte. No había carrera que me inspirara lo suficiente o profesión que me incitara la curiosidad necesaria como para sentirme a gusto con mi futuro. Evadí todos los filtros y me tiré a la piscina sin antes corroborar si estaba llena. Y que porrazo que me di.

El haber tomado el camino de menor resistencia me llevó paradojicamente a vivir los años más estresantes de mi vida. Salvaba una materia cada muerte de obispo; no había materia que realmente me motivara a seguir la carrera; no le encontraba un propósito a lo que estaba haciendo.

Es claro que haber tomado este camino no fue el más inteligente que digamos. Y sin embargo, mis amigos y familiares estaban todos de acuerdo con que siguiera la carrera a pesar de mi constante desazón. Todo con tal de seguir avanzando en la fila hacia un titulo que carecía de todo significado para mí. Hasta el mismo test vocacional me dio que sería un gran contador. Y todos sabemos que los test vocacionales jamás se equivocan, no?   ;-)

Nunca nadie vino a darme permiso para abandonar la carrera. Nunca nadie se me acercó y me dijo “Si no te hace feliz esto, ¿para qué seguís estudiando para contador?”. Esa decisión la tuve que tomar yo solo…y fue una de las decisiones más difíciles que he tomado. Y si no tienes a nadie que te brinde la opción de abandonar un camino por otro, quiero ser yo el que te brinde esa opción.

 

¿Por qué digo que fue difícil?

Básicamente porque optar por la carrera de contador era el Plan A. No tenía un Plan B. Hasta ese momento no conocía ninguna otra carrera que mitigara esa sensación de incertidumbre con respecto a mi futuro profesional. No tenía un plan de contingencia. No había una segunda opción que me inspirara sentimientos de confianza y tranquilidad. Me sentía como Tom Hanks en “Náufrago”, solo que con menos barba y un poco más de ropa. Carecía de rumbo y dirección.

Recuerdo el día que finalmente decidí cortar por lo sano. Fue un día en el que salí de un examen totalmente convencido de que lo había perdido por 4ta vez. Pero lo más desmoralisante de todo es que, aún después de 6 años de concurrencia a la Facultad, apenas estaba a menos de la mitad de la carrera. Después de 6 años, aún me quedaban materias de 2do por salvar. Ouch!

Mi situación hasta el momento era bastante preocupante. No lograba avanzar en la carrera; no tenía idea para que otro rumbo agarrar y tenía un trabajo de 4 horas por el cual recibía $4500 por mes. Estaba definitivamente en el horno   :-)

Confesiones de un estudiante universitario frustrado 2

Esta fue la progresión de mi diálogo interno en aquel entonces:

“¿Qué estoy haciendo mal?”

“¿Por qué sigo tan estancado?”

“¿Qué es lo que tengo que hacer?”

“¿Por qué sigo persiguiendo un objetivo que realmente no quiero alcanzar?”

“¿Será porque eso es lo que los demás esperan de mí?”

“¿Será que me estoy dejando seducir por la idea de que tengo que ser alguien con un pedazo de papel que diga que me sometí por 6 años a una carrera? ¿Realmente quiero ser un sometido todo con tal de ganar dinero?”

“¿O será que tal vez el universo me está tratando de decir algo?”

“¿Y si me estoy auto-saboteando porque, bien en el fondo, sé que este no es mi camino?”

“¿Y cuál es mi camino? Mmm, no tengo idea. Sé que este no lo es. Vamos a averiguarlo.” 

No pretendo con esto difamar la carrera de contador. Doy fe de que hay muchas personas que realmente les gusta esta carrera. Bien por ellos! Este artículo va dirigido a todas aquellas personas, como yo, que en su momento tomaron la opción (no muy inteligente) de elegir un rumbo para sus vidas de forma inconciente.

¿Te ha pasado alguna vez esto?; ¿te ha pasado de verte en una situación y preguntarte “por qué sigo aquí?” Tal vez no es con tu carrera. Tal vez es con tu relación de pareja o amigos. ¿Sientes que has tomado el camino de menor resistencia?

Si te sientes identificado con esto, déjame decirte que siempre estás a tiempo de cambiar. Jamás es demasiado tarde. No estás limitado a seguir haciendo lo que haces ahora, por más conveniente que parezca.

Ya sea que hayas invertido muchos años de estudio y esfuerzo en tu carrera o tengas un empleo bien remunerado, no estás obligado a seguir haciéndolo si realmente no quieres. Tienes la opción de hacer algo radicalmente diferente. Puedes prescindir del dinero, habilidades y conocimiento por el momento ya que lo único que fundamentalmente necesitas es tu capacidad de elección. Una vez que tomes el valor para elegir tu camino de manera conciente, el resto de las cosas las puedes adquirir con el tiempo o con ayuda de otros.

Mucha gente se paraliza ante el desafío de emprender algo en lo que carece de toda habilidad o conocimiento. ¿Estás en plena carrera universitaria y te da miedo cambiar?; ¿o tal vez ya eres un profesional recibido y no soportas la idea de tener que dedicar otros 5 años de estudio a otra carrera diferente? Si, es un bajón! Pero ya sea que elijas una nueva carrera o no, esos 5 años van a pasar de todas maneras. Puedes seguir invirtiendo tiempo en tu actual carrera o puedes hacerlo en otra totalmente nueva.

De nuevo, la decisión es enteramente tuya. Piénsalo de esta manera. ¿Cómo te ves de aquí a 5 años si sigues por el camino en el que te encuentras hoy?

Ahora pregúntate lo siguiente: ¿Cómo te quieres ver de aquí a 5 años? Si no hay un alto grado de coherencia entre ambas respuestas entonces ya sabes lo que tienes que hacer. Y esto no es más que sustituir una versión futura de ti mismo por otra. ¿Qué versión es la que más te atrae?; ¿qué versión es la que mejor representa lo que quieres para ti y para otros?

 

Período de transición

Durante todo el 2011 pasé por un período de transición en el que tuve que lidiar con estas preguntas y trabajar sobre estas barreras mentales. Desde mis 18 años comencé a interesarme por el ámbito del desarrollo personal. Me notaba estancado en muchas áreas, y a raíz de eso empezó mi búsqueda por la transformación de mi persona. Leí muchísimos libros sobre creencias limitantes, el juego interno, emociones, meditación, confianza, autoestima, etc. Me sumergí por completo en esta área y realmente lo disfrutaba. En algunas instancias había escuchado la palabra “coaching” pero jamás lo tomé como una profesión que yo pueda ejercer en Uruguay.

Un día recibo por mail una oferta de “WoOw” sobre un taller para definir y concretar objetivos. Resulta que este taller, llamado “Crea tu año”, lo realizaba una coach en una escuela de coaching. No sé exactamente qué fue lo qué me impulsó a comprar esa oferta, pero sentí como que eso era algo que tenía que hacer. Hacía dos meses que había abandonado la carrera de contador y aún no sabía qué hacer con mi vida. Una vez que conocí a Magela Pardo, la directora de la escuela y la encargada del taller, todo se me esclareció. Descubrí que la pasión y entusiasmo que sentía por el desarrollo personal podía convertirlo en una carrera y ayudar a otros a convertirse en una mejor versión de sí mismos.

Esta fue la manera que el universo encontró de acercarme a mi propósito. Pero fue cuando decidí abandonar “lo viejo” para abrirme a “lo nuevo” que el universo me tendió una mano. Fue ahí cuando el universo dijo “Ok, finalmente estás preparado para recibir lo que tengo para darte”.

Sin embargo, el coaching, al ser una disciplina particularmente nueva en Uruguay, me trajo todo tipo de inseguridades. Y si a eso le sumamos mi falta de experiencia y conocimientos en su momento, mi voluntad de aventurarme por completo en este nuevo ramo fue de lo más errática. Pero fue la idea de que el tiempo iba a pasar de todas maneras lo que realmente me ayudó a seguir adelante. Me enfoqué en como quería verme de aquí a 5 años y comencé a trabajar en el presente para hacer ese futuro una realidad. Escogí una versión de mí mismo en la que sintiera un genuino placer y disfrute por lo que hacía.

El pasado es el pasado. Lo único que realmente importa es este momento. Aquí y ahora. ¿Puedes formar hoy una imagen de lo que quieres experimentar en los próximos 5 años?; ¿puedes ver la luz al final del camino?

Honestamente, aún tengo momentos en los que me cuesta verla con total claridad. Pero eso está bien, porque llevo una linterna conmigo por las dudas  :-) . La oscuridad no es obstáculo suficiente como para detenerte ni a ti ni a mí.

Mucha gente se resiste a cambiar de carrera por razones estrictamente financieras. Temen abandonar una línea de trabajo en el que se sienten vacíos para poder seguir abasteciendo a sus familias. Este es un legítimo problema, y uno que no se debe resolver a la ligera. Pero piensa qué es lo que ese dinero te está comprando. Si tuvieras la opción de comprar tu vida de nuevo, ¿tomarías las mismas decisiones?; ¿estás pagando por la vida que realmente quieres tener o te dedicas a sobrevivir mientras esperas encontrar esa luz al final del camino?

¿Qué nuevos amigos te esperan en ese futuro alternativo?; ¿qué nuevas experiencias puedes tener si escoges otro rumbo?; ¿cuán bien te vas a sentir contigo mismo?

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