Dolor y Sufrimiento“El sufrimiento se origina cuando creemos en un pensamiento que está en desacuerdo con lo que Es”

Una cosa es dolor y otra muy diferente es sufrimiento. ¿Sabes cuál es la diferencia? Humberto Maturana dice que el dolor es biológico y el sufrimiento es interpretativo. O sea, el dolor es un hecho mientras que el sufrimiento es una interpretación de ese hecho. Asimismo, muchos autores afirman que el dolor es inevitable y el sufrimiento es opcional.

Entonces, ¿cuándo se origina el sufrimiento? Cuando nos apegamos a un pensamiento que está en desacuerdo con lo que está sucediendo. El sufrimiento existe cuando utilizamos los verbos “debería” “tendría que”. De esta forma, emitimos un pensamiento a través del cual yo no estoy de acuerdo con lo que Es.

“ Mi madre debería haberme protegido menos”.

“ La empresa debería ser más humana”.

“ Tendría que dejar de actuar tan impulsivamente”.

Cuando nos expresamos con los verbos “debería” o “tendría” no estamos ACEPTANDO lo que Es. En realidad estamos en conflicto con lo que está ocurriendo. Cada vez que utilizas el verbo “debería”, estás peleándote con lo que Es, y esa es una lucha constante.

Cada vez que luchamos contra la realidad, en mayor o menor medida,  generamos estrés…desde la más leve molestia hasta la bronca más grande. La falta de aceptación genera toda la gama de malestares posibles, y esto empieza cuando no estamos de acuerdo con lo que Es.

¿Pero qué deberíamos hacer entonces con nuestros “debería”? Las afirmaciones del “debería” siguen siendo importantes y no debemos desatenderlas porque, en última instancia, representan lo que queremos.  El tema es que, al no tener eso que queremos AHORA, estamos en conflicto con lo que Es.

Hay que definir entonces lo que es y lo que debería ser. Ambos son juicios personales. Y cuando ambos se encuentran, experimentamos la paz. Cuanta mayor distancia exista entre ambos, peor nos sentiremos.

Cada vez que verbalizamos un “debería ser” estamos buscando expandir nuestro código interno de creencias al resto de las personas. Cada vez que digo un “debería ser” es porque yo quiero que las cosas en el afuera reflejen lo que yo pienso; quiero que se expanda mi sistema de creencias hacia el afuera y que los demás las compartan. Entonces cada vez que dices “debería ser” estás queriendo que tu código, tus creencias, tus valores y tus intenciones se expandan hacia el resto de las personas.

Por ejemplo: si tienes la creencia de que “las personas siempre deberían ser respetuosas” vas a querer que esto se cumpla siempre. Esto es una creencia que nace bien desde adentro, y como tal, crees objetivamente que así deberían de ser las cosas. Pero ante la evidencia de lo contrario,  percibes un grado de estrés y frustración. Pero es tu creencia la que promueve esta frustración y estrés. O sea, lo que te frustra no es que la gente no sea respetuosa. Lo que te frustra es seguir manteniendo esa creencia.  Tú mismo estas originando tu propio sufrimiento.

¿Qué hace que sigamos luchando con la realidad?; ¿por qué luchamos con lo que Es? Si quieres que las cosas sean diferentes, ¿por qué luchar contra lo que ya existe?; ¿de qué sirve luchar contra ello?; ¿por qué la búsqueda de placer provoca displacer?; ¿qué hace que aún no aceptes lo que ves?

Esto sucede porque hay una creencia arcaica desde que evolucionamos los seres humanos que dice que “Para obtener algo hay que luchar por eso. Oponerse a algo promueve el cambio. Hay que luchar para cambiar”. Esto es una creencia de supervivencia que mantenemos de forma automática desde los inicios de la raza humana. Para que algo cambie es necesario luchar. Por eso cuando quieres cambiar algo que no te gusta, en lugar de aceptarlo, primero luchas.

Pero para que algo cambie, ¿es realmente necesario luchar?; ¿es necesario oponerse a algo para que algo cambie?

Algunas cosas efectivamente cambian a través de la lucha, pero hay muchas otras que también cambian a través de una negociación. El cambio puede suceder de muchas formas, pero nuestro inconciente no está tan programado para digerir este concepto. Es por eso que la creencia “Luchar para cambiar” genera la no aceptación en nosotros.

Pero muchas veces la lucha no genera el cambio, sino que genera más resistencia. Muchas veces al tratar de imponer algo lo único que logramos es aumentar la resistencia. La creencia de que “la lucha y el cambio son cosas que pueden o no ir de la mano” no está tan instaurada en nosotros.

Entonces, para generar un cambio no necesitamos luchar. Y a veces el luchar contra lo que Es genera resistencia y así más nos oponemos al cambio. Cuando te cuesta aceptar las cosas que te suceden es porque todavía sostienes la vieja creencia de que “Hay que luchar para cambiar”.

Me gustaría seguir explorando este tema más en profundidad pero es tarde y me siento algo cansado, y no pretendo luchar contra eso  ;-)

En el próximo artículo veremos que para dejar de luchar contra lo que Es, hace falta ACEPTAR lo que nos sucede. Pero aceptar no es lo mismo que resignarse. En el próximo artículo vamos a explorar la diferencia entre estos dos conceptos.

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