El Experimento ICFHace tiempo que vengo sintiendo un sentimiento de frustración en lo que concierne al coaching en Uruguay.

A principios del 2011 comencé mi primer curso de coaching en la Escuela Trascender. Se formó un muy lindo grupo, del cual surgieron muchas nuevas amistades que mantengo hasta el día de hoy. Durante nuestros encuentros semanales se respiraba un aire de bondad, amistad, compañerismo, generosidad y contribución. Estábamos todos dentro del mismo barco y pedaleábamos juntos hacia una misma dirección.

Luego, escuché sobre ICF (International Coach Federation). Al principio no tenía bien definido qué era exactamente. ¿Era acaso un club selecto de coaches?; ¿una especie de secta donde se juntaban semanalmente a darse palmadas en los hombros? Resulta que es una agrupación de miembros que comparten el mismo fin: aprender más del coaching y cooperar unos con otros para crear una red de coaches que salgan al mundo y contribuir con los demás desde las bases de las 11 competencias del coaching.

Hasta aquí todo muy lindo. Sin embargo, desde mi pasar por ICF he sentido una continua desazón como miembro de esta organización. He conocido a mucha gente inmersa en el mundo del coaching, muchos de los cuales tienen varios años de experiencia en esto y su capacidad es indiscutible. No obstante, nunca sentí una verdadera sensación de unidad o comunidad de grupo. Como observador, he notado que los miembros, incluyéndome a mí, somos individuos que pertenecen a una organización en lugar de ser un grupo o unidad que da forma a la organización.

El sentido de contribución y voluntariado es visible, pero solo para aquellos que pertenecen al “board” y algunos otros que se prestan para exponer talleres. El resto de los miembros conforman el resto de las piezas del rompecabezas que no terminan de encajar bien unas con otras. El puzzle de ICF es uno que se encuentra lejos de terminarse, pero he estado notando que hay muchísimas piezas desperdigadas por todos lados en lugar de estar todos juntas en una misma caja.

 

Me cansé del aislamiento

Es tiempo de abandonar una visión de individualismo y pasar a ser parte de un movimiento masivo de cooperación, contribución y voluntariado con el resto de los miembros.

Es tiempo de cultivar relaciones de soporte mutuo.

Es tiempo de que todos empecemos a engrasar los motores para que esta máquina que es ICF siga funcionando.

Es tiempo de sensibilizarnos con las necesidades del otro y hacer nuestro mayor esfuerzo para cooperar unos con otros. El ignorarnos mutuamente no genera nada positivo. Todos sufrimos de esa manera.

Es por eso que, desde aquí, opto por abandonar mi pasividad como miembro y ser una fuente de cambio y contribución para los demás.

 

A partir de hoy, brindo mis horas, disponibilidad y energía como coach para mantener sesiones de coaching de forma gratuita para los miembros de ICF.

 

Ahora bien, yo soy solo una persona, por lo cual mi contribución es limitada. Es por eso que propongo realizar…

 “El Experimento ICF” en donde cada uno de los miembros proponga, a su tiempo y a su juicio, la mejor forma de contribuir con los demás.

Tú tienes muchísimo por aportar, y puedes hacer la diferencia. Muchos de los que recién empiezan por este camino pueden aumentar exponencialmente su crecimiento gracias a tu ayuda.

He aprendido mucho de otras personas en este campo, desde libros, artículos y conversaciones cara a cara. Sus generosas contribuciones me ayudaron tremendamente. Estoy enormemente agradecido de haber conocido a personas realmente espectaculares dentro de este círculo. Considero que ya es tiempo de que mantenga esta tradición y contribuir con lo que he aprendido. De esa manera, otros pueden obtener los mismos beneficios.

Como dije al principio, lo que me llevó a crear esto fue una sensación de frustración. Me sentía estancado dentro del cuerpo de ICF, y comencé a sentir como una dejadez al momento de asistir a los talleres y/o reuniones. De todos los miembros que hay, ¿a cuántos realmente le importa si me va bien o mal como coach? Podría desaparecer del mapa por completo, y solo unos pocos lo notarían.

 

¿Qué me motiva a hacer esto?

Busco sentir una conexión más profunda e integrada con el resto de mis colegas. Busco comenzar un efecto “bola de nieve” de incentivo y dinamismo. Trabajar únicamente para mi beneficio personal es algo que ya no me motiva lo suficiente. Busco modificar las piezas del rompecabezas para que sean más compatibles unas con otras y así podamos terminar el puzzle todos juntos.

¿Qué es lo que puedes contribuir con el resto de nosotros?; ¿estarías dispuesto a ofrecer tu ayuda a alguien que está recién comenzando?

Extiendo esta invitación para todos los rubros y todas las áreas de la vida. Esto no es exclusivo al coaching. Tú tienes conocimientos y aptitudes que otros no tienen. ¿Estás dispuesto a ser una fuente de ayuda y servicio para el resto de tus colegas humanos?

Establecer un hábito de contribución con los demás es lo que realmente importa. No posterguemos nuestra generosidad por miedo a que nuestra contribución no sea significativa. No dejemos la cooperación para el mañana. Haz que mañana sea hoy.

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