El Poder del AHORAEste artículo se enfoca en las principales reflexiones que logré llevarme del libro “El Poder del Ahora”.  Cabe destacar que es un libro denso, por lo que estoy dejando muchas cosas afuera que quizás otros hayan rescatado como muy valiosas. Mi idea con esto no es hacer una síntesis del libro, sino plasmar por escrito lo que más rescato. Estoy seguro que habrán nuevas reflexiones en lecturas siguientes.

Así que sin más preámbulos, hago entrega de mi reflexión, pero primero una breve historia…

El año pasado opté por aceptar una propuesta de trabajo ajena al coaching en una empresa en expansión muy bien ubicada en una zona de Montevideo. Todo indicaba que era un trabajo ideal para ganar experiencia en el área administrativo-contable (de lo cual ya poseo estudios y experiencia) y así aspirar a un mejor puesto de trabajo en el futuro. Pero me topé con este trabajo en el momento equivocado.

Resulta que las tareas a realizar me resultaron un tanto aburridas y pesadas; y no porque considere al área administrativa como aburrida o pesada necesariamente, sino porque esas tareas en realidad lo eran para mi. Es más, recientemente acabo de descubrir que una de mis fortalezas es mantener el orden y un registro de cómo llevar acabo diferentes procesos administrativos (Gracias Alba!). Pero volviendo a la historia, muchas de las cosas que intentaron enseñarme eran nuevas y un tanto complejas para mi. Sin embargo, me aseguraron que con el tiempo las cosas iban a volverse más sencillas. Y además, si demostraba dinamismo y compromiso a la hora de encarar mis responsabilidades había chances de ascender debido al reciente crecimiento de la empresa en el último período.

Sin embargo, durante mi primer semana allí no me sentí muy a gusto con el trabajo. Llegaba bastante cansado a casa y la sola idea de volver a trabajar al otro día ya me ponía de mal humor. Una semana más tarde…renuncié. ¿Pero por qué tan pronto?; ¿por qué no me di más tiempo para “probar las aguas”?; ¿por qué renunciar a tan solo 2 semanas de trabajo?

La gran mayoría de los estudiantes universitarios adoptan la creencia de que durante su juventud deben retrasar una buena cuota de su satisfacción personal en el trabajo con tal de ganar experiencia y así aspirar a mejores oportunidades laborales en el futuro. Lo ven como un “mal necesario”. El sacrificar una parte de su juventud en pos de crear un mejor futuro para sí mismos es un plan al que muchos están suscriptos. Muchas empresas actuales se aprovechan de esto y explotan a los pobres estudiantes pagándoles sueldos miserables y haciéndoles trabajar como auténticas hormigas obreras.

En lo personal, estuve mucho tiempo alimentando esta creencia porque esta era una realidad que a la gran mayoría de los estudiantes (al menos en Uruguay) les toca vivir. Pero con el tiempo, esa forma de pensar comenzó a irritarme bastante. Por un lado, mi intelecto aceptaba esta realidad, pero mi intuición comenzó a resistirse Sacrificar mi presente para acceder a un futuro más prometedor se convirtió en una noción sumamente primitiva y desmotivadora.

Fue cuando me topé con el libro “El Poder del Ahora” de Eckhart Tolle que comencé a abandonar la idea de hipotecar mi satisfacción presente con tal de experimentar un “mejor” futuro.

“El Poder del Ahora” es un libro que te deja pensando aún después de haberlo terminado. Y si bien, muchos afirman que su complejidad a la hora de digerir su contenido es alta, su mensaje es relativamente sencillo — no existe otro momento más que el presente. No existe ni pasado ni futuro, lo único que existe es el AHORA.

Esta es una manera radicalmente diferente de ver las cosas, al menos lo fue para mi. Solía tener una visión lineal de la vida en la que tenía un principio y un fin. O sea, en un extremo se encuentra el nacimiento y en el otro la muerte; y en el medio existe una línea de tiempo en la que se van sumando diferentes eventos significativos.

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El momento presente consta de un único punto que se mueve lentamente por toda esta línea de tiempo. Solía creer que el pasado era lo que había detrás de este punto, y el futuro era lo que había delante de éste. Luego de leer “El Poder del Ahora”, me di cuenta de lo inútil que es mantener este paradigma. ¿A que me refiero con esto?

“El Poder del Ahora” me enseñó que en realidad no hay una línea de tiempo. El punto (o sea, el presente) es lo único que existe. Quiero que leas esa última frase nuevamente porque es bien importante. EL PUNTO ES LO ÚNICO QUE EXISTE. El pasado y futuro son meras ilusiones de la mente. Existen solamente cuando enfocamos nuestra atención en ellos. Creamos nuestro pasado y futuro al imaginárnoslo en el presente, pero no podemos experimentarlos fuera de este punto porque no existen. El recordar una situación pasada o imaginar un situación futura son meras proyecciones de nuestro ser presente. No existen fuera del AHORA.

Me propuse poner este concepto a prueba y finalmente comprendí que para experimentar algo en la vida, tengo que crearlo en este momento. De lo contrario, no existe.

El futuro entonces es una mera proyección mental, y enfocarse demasiado en esta proyección te impide disfrutar del presente. ¿De qué sirve trabajar en un puesto de trabajo que no me satisface con el fin de crear un futuro con mayor libertad y felicidad si mi estado presente se siente encarcelado y descontento?

Me di cuenta de que, al menos para mi, si pretendo disfrutar de una libertad financiera abundante en un futuro, debo plantar las semillas de su creación en este preciso momento. Mi poder creativo radica únicamente en el presente. Aquí y ahora. Pero esas semillas deben estar alineadas con esa abundancia que quiero conseguir. Y para eso, si quiero sembrar abundancia necesito semillas de abundancia, así como si quiero plantar girasoles necesito semillas de girasol.

Comencé a adoptar la creencia de que para ver cambios en mi futuro tengo que gestionarlos en el presente. Hoy, no mañana. Y muchas veces basta con cambiar mi estado emocional o ampliar la mirada acerca de un problema que tengo.

Este cambio de paradigma provocó un desbarajuste en mis prioridades. Comencé a enfocarme más en mejorar la calidad de mi estado presente en lugar de proyectar todos esos sentimientos de bienestar y satisfacción hacia el futuro. La búsqueda del bienestar dejó de postergarse y pasó a convertirse en parte de mi momento presente.

Y viendo esto en retrospectiva, muchos de los grandes cambios en mi vida se los debo a esta filosofía.

Abandonar la carrera de contador por la mitad para dedicar mi presente a estudiar coaching, que es algo que realmente me enriquece y me impulsa a seguir creciendo.

Dejar de consumir alcohol y cigarrillos en busca de una mejor salud física.

Pasar a una dieta vegetariana para sentirme mejor conmigo mismo en el presente.

Abandonar un trabajo que me aburre y no me estimula lo suficiente.

Cabe destacar que mi realidad presente no se transformó de la noche a la mañana. Todo fue parte de un largo proceso que llevó años. Hasta ahora, el resultado ha sido de lo más satisfactorio. Desde el coaching trabajo de lo que amo (escribo artículos, mantengo sesiones de coaching y he hecho muchas amistades con gente que me inspira y motiva constantemente). Mantengo mi cuerpo libre de alcohol, cigarros y todo tipo de carne animal. Mi cuerpo se siente más aliviado y descansado, mi mente más despejada y mi espíritu siente un profundo goce por lo que hace. Me aparté del ámbito universitario y trabajos que prometían resultados a futuro para dedicar mi tiempo a algo que me brindara sentimientos de bienestar y dicha HOY.

Es por eso que hipotecar mi satisfacción presente es una idea que ya carece de todo significado para mi. Y esta es una de las grandes lecciones que rescato de “El Poder del Ahora”…la idea de que no es necesario hipotecar ni retrasar la búsqueda de mi propio bienestar porque el único momento en el que puedo acceder a ella es AHORA MISMO.

¿Pero cómo hacemos esto? Bueno, eso ya depende de cada uno. No puedo darte una receta para alcanzar tu propio bienestar por el simple hecho de que no soy tú. Aún así, me resulta sumamente potenciador este nuevo paradigma, y te dejo la invitación para que explores esto por ti mismo a partir de esta nueva concepción.

Dicho esto, no puedo dejar de mencionar que en un principio contemplé a esta filosofía de vivir el momento presente como una actitud un tanto pasiva. ¿Cómo puede uno vivir el presente y al mismo tiempo hacer planes para el futuro? Al principio, estas dos ideas se oponían una a la otra. Todo indicaba que enfocarse en el AHORA disminuye la ambición y capacidad de planificación.

Sin embargo, no tardé en darme cuenta de que estos dos conceptos no necesitan estar en conflicto necesariamente. Así como uno puede masticar un chicle y caminar al mismo tiempo, uno también puede establecer metas para el futuro y seguir enfocado en el presente. La trampa en la que solemos caer es en la de depositar nuestro bienestar y felicidad en el futuro en lugar de afianzarlos en el presente. Creemos que al no poder experimentar eso ahora, lo haremos en un futuro, pero no ahora.

Pero ¿qué te hace pensar que lo conseguirás en un futuro? Si crees que lo conseguirás en un futuro, estas dándole más poder a factores externos que a ti mismo. ¿Por qué necesitar de un futuro ilusorio para crear felicidad?; ¿por qué solemos postergar nuestro bienestar?; ¿qué hace que no podamos experimentarlo ahora?

¿Qué nos impide disfrutar del momento presente y dejar de proyectar sentimientos de felicidad hacia un futuro que tal vez no exista?; ¿qué nos convierte en cazadores de felicidad?;¿por qué esperar?; ¿qué nos detiene? Creo que en buena medida esto se debe a un miedo muy primitivo y oculto que tenemos todos nosotros en cuanto a nuestra capacidad de generar bienestar y felicidad. Miedo a ser testigos de que, efectivamente, somos capaces de generar estos estados en el presente si así los deseáramos.

¿Realmente crees que necesitas pagar un “derecho de piso” para acceder a un mejor futuro?; ¿realmente crees que necesitas sacrificar tus valiosas horas de vida en un trabajo que te disgusta con tal de tener mejores posibilidades en el futuro?; ¿realmente crees que el futuro es el que tiene la llave de la felicidad? En ese caso, ¿quién creó la cerradura?

Honestamente no sé si esta manera de ver las cosas es aplicable para todos por igual. Me imagino que hay muchas personas que necesitan ganar un ingreso mensual haciendo trabajos para nada agradables con tal de mantenerse a flote. Y está bien, el mundo necesita de ellos y de su trabajo. No todos tenemos que adoptar este paradigma. Lo que si sé es que las ideas presentadas por Tolle tienen mucho sentido para mi y me trajeron una sensación de bienestar y paz interior como pocas veces había experimentado. Jim Carrey (si, Jim Carrey! ;-) ) explica muy bien en este video su experiencia, que por momentos se parece mucho a la mía.

 

Hoy me siento mucho más a gusto conmigo mismo, mucho más de lo que solía proyectar a futuro. Y esto se debe a que dejé de buscar la felicidad en el futuro y comencé a buscar maneras de crearla en el presente.

He notado que a mayor felicidad en el presente, menor es la importancia que le doy a los resultados. En lugar de enfocarme exclusivamente en ganar más dinero u obtener más cosas materiales, me enfoco más en expresar libremente lo que quiero SER AHORA.

¿Cómo te sientes en relación a tu vida en este momento?; ¿te sientes con suficiente pasión y disfrute o te encuentras sacrificando una gran parte de tu bienestar presente con la esperanza de encontrarlo mañana?; ¿te estás convirtiendo en una persona más feliz con los años o te sientes estancado en la misma situación de siempre tratando de convencerte de que algún día en el futuro las cosas van a estar mejor?

Lo único que existe es el AHORA. Si has tomado un camino de vida que no te deja satisfecho, date la vuelta y toma un camino diferente. Eso es lo que hice cuando renuncié a tan solo 2 semanas de haber empezado a trabajar en una nueva empresa. Muchos me dijeron que tenía que ser más paciente y darme más tiempo para buscar mi lugar en la empresa. ¡¡¡Que tercos!!! Se nota que aún no leyeron “El Poder del Ahora”  :-P

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