“Ensayo y Error” para reducir la incertidumbreMuchos de nosotros buscamos incursionar en cosas que nos garanticen resultados. Observamos situaciones y evaluamos nuestras predicciones. Y si a través de esas predicciones deducimos un eventual fracaso o una situación desfavorable, entonces evitamos cualquier tipo de acción que nos conduzca a eso.

Desafortunadamente, las mejores oportunidades tienden a ser las más impredecibles. Aún haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para reducir riesgos y garantizar resultados positivos, jamás tendremos garantías de lo que funciona y de lo que no. La incertidumbre no es algo que se pueda eliminar, es algo con lo que se tiene que vivir.

Sin embargo, el tomar acciones que conduzcan a resultados (favorables o desfavorables) es lo que reduce el grado de incertidumbre. No se puede experimentar la certidumbre desde la inacción. Cuando miramos las cosas desde el afuera o como espectador, no estamos en condiciones de entender lo que hace falta para garantizar los resultados que queremos.

Y aún a pesar de tomar todas las acciones posibles, siempre hay un grado de duda hacia cómo las cosas pueden resultar. Los fracasos y demoras siguen siendo una posibilidad, aún habiendo aplicado el mejor de los procesos para la concreción de tus objetivos. El esfuerzo es sin lugar a dudas un plus, pero tampoco funciona como un agente asegurador de resultados. Hay muchas cosas que no dependen de ti, y por ende no podemos mantener un control total sobre los resultados. Hay bancos que terminan en bancarrota; casas de seguros que terminan cerrando; deportistas altamente entrenados que terminan abandonando sus carreras por alguna dolencia física condicionante.

No obstante, no recomiendo la imprudencia. Si bien no hay nada que nos asegure el éxito, un alto grado de cuidado y reflexión es siempre bienvenido. Pero el aceptar que siempre hay riesgos ajenos a nuestro control es igual de importante. Y no podemos dejar que estas inseguridades limiten nuestra habilidad de tomar acción.

Ahora bien, tomar el camino de la acción es siempre más favorable que el camino de la inacción, sea cual sea el resultado. Ante una actitud más activa, aprendes sobre los riesgos de tomar acciones. Por consiguiente, tu habilidad para tomar decisiones aumenta. Comienzas a desarrollar un sistema intuitivo en el que comienzas a identificar cuando las cosas se pueden dar a tu favor y cuando no. Es como en el poker, a medida que le vas agarrando la mano al juego, comienzas a identificar con mayor precisión las expresiones faciales de los demás jugadores y cuáles son los mejores momentos para aumentar tu apuesta. En muchos casos, uno puede aprender esto leyendo libros o a través de las enseñanzas de gente más experimentada. Pero en muchos otros casos, hace falta pasar por la experiencia para sacar los mejores tipos de aprendizajes. El modo “ensayo y error” termina siendo tu mejor aliado.

Aunque el proceso parezca lento y tedioso, el modo ensayo y error es la manera más rápida de aprender. Los seres humanos aprendemos fácilmente desde el error. Si bien hay situaciones en las que cometemos los mismos errores en más de una oportunidad, existen muchas situaciones en las que un solo error basta para dejarnos un gran aprendizaje. Una mala experiencia nos enseña a evadir toda una índole de problemas a futuro. Hay muchas lecciones que, a través del fracaso, pueden aprenderse en segundos. Y estos segundos valen oro si extrapolamos lo que aprendimos al resto de nuestra vida.

Asimismo, tomar el camino de la acción nos brinda el beneficio de recibir feedback. Si evitas hacer algo, jamás sabrás lo que pudo haber sucedido. Si no entras al campo de juego, jamás experimentarás la sensación de haber jugado. El feedback que puedes recibir desde la cancha es mucho más útil que el feedback que puedes recibir desde el afuera. Tus compañeros de juego pueden darte feedback que sirva como aprendizaje para el resto de tu vida. Pero si nunca te dignas a pisar un pie en la cancha, esos aprendizajes corren riesgo de nunca manifestarse. Así que si evitas el campo de juego, evitas el mejor de los feedback. Y esto limita en gran medida tu habilidad de crecer y mejorar.

El feedback producto de haber tomado el camino de la acción es un gran beneficio a largo plazo. Y solo puede apreciarse si eliges tomar el camino de “ensayo y error”. Uno aprende día a día gracias a este feedback, y de a poco va refinando sus habilidades y aptitudes para el mañana.

Te impulsas a la acción y observas sus consecuencias. Observas e implementas cambios, y luego vuelves a impulsarte a la acción. Ensayo y error.

La gran mayoría de las veces tu primer disparo no va a dar en el blanco. Ni tu segundo ni tu tercero. Y tal vez nunca des en el blanco. Pero eso está bien igual porque siempre hay nuevas ideas por probar. Y son esos tiros fallidos las experiencias que te ayudarán a sintonizar con esas nuevas ideas.

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