Liberando la mente de nuestros miedosSiempre hay una primera vez. La primera vez que condujiste un auto. La primera vez que tuviste sexo. Tu primer día de trabajo. ¿Pero es eso suficiente motivo como para no incursionar en algo nuevo? Para algunos lo es, para otros no tanto.

Esto es una continuación al artículo El Regocijo de ser un principiante. En ese artículo exploro la noción de que todo gran maestro surge de un principiante. En este artículo enfatizo como es que tus miedos te impiden trascender del principiante al maestro con facilidad.

Sea cual sea tu postura ante un nuevo desafío, es casi imposible que no sientas miedo. Y ante este tipo de circunstancias hay dos tipos de personas : los que sucumben ante sus miedos y evitan cualquier tipo de acción para evitar un posible sufrimiento; y los que aceptan al miedo como legítima emoción y se impulsan a la acción a pesar del mismo.

Susan Jeffers en su libro “Feel the fear and do it anyway” establece como uno puede aventurarse a hacer algo a lo que le teme tomando al miedo como combustible. Tony Robbins mantiene un estilo de coaching de lo más directivo cuando obliga a sus clientes a que tomen acciones a pesar de sus miedos. Nike mantiene el lema “Just do it” como forma de anteponerse al dolor  o desmotivación de un entrenamiento físico.

Una de las razones por las que uno le teme aquello en lo que carece de experiencia es porque, sin darse cuenta,  espera mucho de sí mismo de antemano. No se permite fracasar porque no ve al fracaso como algo positivo. No lo ve como una legítima experiencia de aprendizaje y crecimiento.

Tú, cuando niño, tropezaste y caíste un montón de veces antes de que pudieras caminar con naturalidad, no?. ¿Por qué crees que lo seguiste intentando a pesar de todas esas caídas y tropezones?; ¿por qué, después de tantas caídas al suelo, tu mente y cuerpo seguían determinados en volver a levantarse?

Es sencillo, siendo niño no tenías noción de la palabra “fracaso”. No sabías de su significado, por ende no había nada que te impidiera aprender a caminar. Tu mente en ese momento estaba totalmente limpia, libre de toda creencia limitante que actuase como obstáculo entre tú y un fluido andar.

¿Te acuerdas de la escena en The Matrix cuando Neo intenta saltar entre dos rascacielos? Morpheus le dice que para hacerlo, debe de primero liberar su mente. Esto es lo que sucede:

 

Todos nos caemos la primera vez. Pasa lo mismo en cualquier área de nuestra vida. No permitas que eso afecte tu determinación. Nadie espera que un cinturón blanco de karate quiebre unos ladrillos con sus manos. Nadie espera que una persona aprenda a pilotear un avión durante su primer clase de vuelo.

No permitas que tus expectativas te jueguen una mala pasada. No seas el juez y verdugo de tus niveles de performance, al menos no al inicio. Simplemente enfócate en un objetivo y concéntrate en seguir a pesar de las caídas. Una vez que te des cuenta que los golpes no son nada del otro mundo, menos intenso será el miedo la próxima vez. Y eventualmente, si sigues haciéndolo, vas a aprender a disfrutar del proceso.

Valora este artículo