No pidas perdónTodos tenemos defectos. Uno de los más grandes que tengo es mi falta de puntualidad. Me cuesta mucho llegar en hora. Las razones siempre varían pero el resultado es siempre el mismo. Y luego de convertirse esto casi en una costumbre, mis disculpas ya no son del todo sentidas.

Pedir perdon de forma deshonesta es una pérdida de tiempo. Si realmente no entiendes qué es lo que hiciste mal o si crees que no hiciste nada malo, entonces lo más factible es que vuelvas a incurrir en el mismo comportamiento. Pedir disculpas cuando no hay un arrepentimiento sincero es totalmente inútil. ¿De qué sirve una disculpa bajo estas circunstancias?

El pedir perdon en estos casos funciona como una simple respuesta reflejo. Es el recurso que tenemos más a mano para intentar mitigar los efectos de nuestro comportamiento, pero en muchos casos ya ha perdido gran parte de su valor. ¿De qué sirve pedir perdon cuando nuestras acciones permanecen incambiadas?

Si bien siempre está bueno recibir una disculpa sincera, esto no pasa por ver cuán genuina es en realidad. La verdad sea dicha, si la persona está realmente arrepentida, debería demostrarlo. ¿Cómo lo demuestra? Con acciones, no con palabras…interrumpiendo aquel comportamiento de su parte que genera un pedido de disculpas.

El año pasado tuve un problema con un amigo precisamente por esto. Solía llegar tarde a casi todas las reuniones. A veces era cuestión de minutos (2, 5, 10). A veces me extendía a los 30 e incluso a los 45 minutos. Ups!! Y cada vez que llegaba tarde pedía perdon.

“Perdon, se me complicó”

“Perdon, el ómnibus vino re lento”

“Perdon, se me re pasó la hora”.

“Perdoname, pero no sabes lo que me pasó…(insertar cualquier bolazo con tal de zafar de la situación)”  ;-)

Para ser honesto, nunca le di demasiada importancia al hecho de llegar en hora a una reunión, aunque siempre traté de no extenderme demasiado en mi llegada tarde. Pero hay gente que valora mucho el llegar en hora. Mi amigo es uno de ellos. Y un día finalmente me dijo “No me pidas más perdon, empezá a llegar en hora!!”. Me quedé helado. “Tenés razón”, le dije.

La gente no quiere tus disculpas. La gente quiere un compromiso de tu parte. Quiere que cambies tu actitud. No pidas perdon y después vuelvas a caer en lo mismo.

La próxima vez que hagas algo que moleste a otra persona, te invito a que te comprometas a cambiar tu actitud en lugar de pedir perdon. Una disculpa sincera sirve, pero un cambio en tu comportamiento sirve mucho más. En lugar de decirle a la gente lo arrepentido que estás, demuéstraselo con acciones.

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