Pensamientos claves para dejar de fumarEn este artículo expongo que para toda acción hay un pensamiento que la precede. Y para dejar de fumar, debemos incorporar aquellos pensamientos que estén alineados con esa causa.

Tus pensamientos son como semillas, que una vez puestas bajo tierra, necesitan de un constante mantenimiento para que una nueva planta finalmente florezca. Así como una planta requiere de agua y luz solar, tus nuevos proyectos requieren de una buena dosis de pensamientos “saludables” que estén alineados con tus objetivos.

Si quieres dejar de fumar, hay pensamientos que van a ayudarte a concretar ese objetivo y hay pensamientos que van a jugarte en contra. Si lo que quieres es dejar de fumar, estas son las semillas a evitar:

  • Dejar de fumar es difícil.
  • No tengo disciplina para dejar de fumar.
  • Ahora no es el mejor momento para dejar. Capaz que el mes que viene.
  • El cigarro me tranquiliza y me quita el estrés.
  • Ya lo intenté y no pude.

Mantener estos pensamientos y querer dejar de fumar al mismo tiempo es como querer obtener una zanahoria plantando semillas de tomate. Pero si lo que quieres es seguir fumando, entonces estos sí son los pensamientos a mantener. De esta manera, las probabilidades de que dejes el cigarro bajo este set de pensamientos son muy bajas. Estas semillas mentales no van a hacer más que actuar en tu contra.

Para acercarte a un objetivo necesitas de las semillas adecuadas para su crecimiento. De lo contrario, te arriesgas a conseguir exactamente lo que no quieres. Para plantar un girasol, necesitamos semillas de girasol.

Entonces ¿cuáles son los pensamientos adecuados para dejar de fumar?

  • Puede que me cueste, pero le voy a ganar al cigarro.
  • Tengo todo lo que necesito para dejar de fumar.
  • Prefiero pasar el resto de mis días libre de la contaminación del cigarro.
  • Si otros pudieron, yo también puedo.
  • El momento es AHORA!!!

Pensamientos claves para dejar de fumar

 

Un elemento clave a considerar es que todos tenemos la habilidad de elegir concientemente nuestros pensamientos. Y si crees que no la tienes, pues ese es un pensamiento que también elegiste tener.

Pero el examinar nuestros pensamientos para ver si estos son congruentes con los resultados que buscamos es sólo el primer paso. No basta con decirse un día “Ok, hoy voy a pensar más en positivo”. Para que esto funcione hace falta una actitud mucho más proactiva.

Una vez que empezamos a pensar diferente, necesitamos remangarnos la camisa y seguir trabajando sobre nuestros propios pensamientos. Es por eso que muchos desacreditan el “pensar en positivo” como forma legítima de lograr cambios, porque han visto que con sólo pensar en positivo no se logra nada. Hay que seguir trabajando. El pensar en positivo es la base para lo que viene.

Como ex­­­­­­­-fumador, recuerdo que las primeras 24 horas son las más difíciles. Todavía recuerdo aquellos primeros días de abstinencia en los que me obligaba a dormir más de la cuenta (aunque no tuviese sueño) con tal de no pensar en prender un cigarro.

Una vez que atravesé el umbral de las primeras 24 horas, noté lo cansador y frustrante que fue atravesar ese día. Llegado el segundo día, las ganas de fumar eran las mismas, pero pensé:

 

“Después de haber sufrido lo que sufrí ayer, no tiene sentido volver a lo mismo hoy. No voy a dejar que ese sufrimiento sea en vano. No quiero volver a repetir esas primeras 24 horas”.


Y así fue como, día a día, me fui diciendo esto una y otra vez. El mantener este pensamiento día tras día fue la clave para dejar de fumar. Esta fue la semilla que me permitió librarme del vicio y la ansiedad, y regarla era un trabajo de todos los días.

Entonces, ¿qué hacemos una vez que decidimos concientemente modificar nuestros pensamientos?

Sugiero que te aísles del mundo por una hora más o menos, y con papel y lápiz en mano comiences a escribir aquellos pensamientos (semillas) que crees que necesitas tener para abandonar el cigarro. Una vez que estés satisfecho con tu lista, comienza a incorporarlos concientemente en tu cabeza hasta que notes que estos nuevos pensamientos predominan ante los anteriores.

Es probable que, al estar tan acostumbrado a tu vieja lista de pensamientos, sientas algo de duda e incertidumbre al momento de querer plantar tus nuevas semillas. Si lo que te dificulta es la visualización de estos nuevos pensamientos como algo factible, entonces considera la posibilidad de convertir esto en un ejercicio diario para ti. Después de 2 o 3 semanas de hacer esto, comenzarás a creer en estos nuevos pensamientos. Y es recién ahí cuando comienzas a creer que de verdad puedes hacer las cosas de manera diferente. Es recién ahí cuando estás preparado para abandonar el cigarro.

Gracias a mi experiencia, doy fe que este proceso sirve. Después de varios intentos fallidos, me di cuenta que el principal pensamiento que jugaba en mi contra era el de no poder soportar una salida social sin prender un cigarro. La sola idea de salir un sábado de noche con amigos y no prender un cigarro era inconcebible.

Si quieres alcanzar nuevos logros en la vida, necesitas discernir los pensamientos que sirven de los que no sirven. Una vez que encuentres aquellos pensamientos capaces de fomentar esos logros, incorpóralos en tu mente periódicamente hasta dejar a tus viejos pensamientos sin efecto.

Estamos a fin de año. Haz que el 2014 sea un año libre de tabaco.

Se puede  :-)

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