Cómo usar la Ley de Murphy a tu favorLa Ley de Murphy hace alusión a que todo aquello que pueda salir mal, saldrá mal. Optimista, ¿no? He conocido a unos cuantos Murphy en mi vida y no han sido la mejor de las compañías.

De todas maneras, tengo que admitir que tal vez Murphy le dio en el clavo. Siempre que intento cambiarme a la fila más corta en el supermercado para acortar el tiempo de espera, mi fila inicial comienza a avanzar. Y para colmo, la fila a la que me había cambiado comienza a tener sus demoras.”Murphy alcahuete!!! Siempre le das ventaja a la fila 3”

O cuando estás solo en el medio de la ruta a las 2 de la mañana y de repente se te queda el auto. Y para peor, tu celular se queda sin batería. “Murphy botón!!! Ni siquiera me dejas jugar al Angry Birds”

O cuando estoy llegando tarde a una entrevista de trabajo y pasan todos los ómnibus del mundo menos el que yo preciso. “Murphy milico!!! ¿Qué te cuesta hacer pasar el 62 rumbo a Ciudad Vieja?”

¿Y qué tal la tostada que siempre elige caerse del lado de la mermelada? Varias veces he intentado crear una nueva ley para reparar esta maldición. Se podría decir que aún le faltan algunos retoques a mi ley anti-gravedad   😉

Todo culpa de Murphy. ¿Pero quién es Murphy? En parte, TÚ eres Murphy.

Tú eres el que decidió cambiarse de fila en el supermercado.

Tú eres el que decidió hacer ruta de noche y con el celular bajo en batería.

Tú eres el que se demoró en llegar a la parada del ómnibus.

Tú eres el que decidió ponerle mermelada a la tostada.

La Ley de Murphy es una metáfora que solemos utilizar para expresar cuán VÍCTIMAS nos sentimos ante las circunstancias. A esta altura ya debes de saber mi postura frente al victimismo. Digamos que sufro de poca tolerancia ante la “victimitis”   🙂

¿Qué tal entonces si, en lugar de culpar al pobre de Murphy, nos aliamos con él?

El mundo en el que vivimos tiene sus limitaciones. Si bien hay algunos que creen que TODO es posible y que TODOS podemos tener acceso a la abundancia, esta no es la realidad en la que vivimos.

Si, creo que todos podemos modificar nuestros propios estados internos y acercarnos al estado “vibratorio” de abundancia. Pero la realidad nos indica que no todas las cosas son accesibles para TODOS por igual.

Puede que haya varias ofertas de trabajo, pero no existe puesto de trabajo que tome a dos personas al mismo tiempo. Si te postulaste para un cargo y no lo obtuviste es porque otra persona te ganó de mano. Por ende, esa persona obliga al resto de los participantes a seguir buscando otras propuestas de trabajo. Esta es la realidad.

Recuerdo cuando vino Paul McCartney al Uruguay por primera vez en el 2012. El día de la venta de entradas me acerqué al local de ventas “ABITAB” 2 horas antes de que abriera. Cuando llegué había 20 personas en la fila delante de mi. Muchas de estas personas se tomaron el trabajo de pasar la noche entera en la puerta del local para asegurar su lugar en la fila, y por consiguiente, sus entradas. Y lo lograron! Yo siendo el número 21 no tuve la misma suerte. Me quedé sin entradas.

Abitab

Mientras acusaba a Murphy por semejante injusticia, las pocas personas que estaban delante mío que se tomaron el trabajo de llegar varias horas antes, se aliaron con él para no sufrir los efectos de su cruel ley.

¿A qué me refiero entonces cuando digo aliarse con la Ley de Murphy?

En lugar de comprometerte a medias con algo, sal y haz todo lo que esté a tu alcance para no caer bajo la sombra de Murphy. Compromiso al 100%. Eso es lo que tenía la gente que me ganó las entradas para el concierto. Mientras ellos lograron su cometido, la gran mayoría del resto de los beatle-fanáticos experimentaron el fracaso. Aquellos comprometidos fueron los protagonistas del concierto. Su voluntad y actitud fueron determinantes. Si yo me hubiese comprometido a pasar la noche entera afuera del local como lo hicieron ellos, no estaría escribiendo este artículo en este momento.

La suerte no juega ningún rol aquí. Todo depende de ti. Depende de las decisiones que tomas y dejas de tomar. Depende de tu madurez y compromiso, de tu grado de responsabilidad y actitud.

A esto me refiero cuando hablo de convertirse en un aliado de Murphy. Haz que su ley se aplique para los demás, no para ti. Esto no pasa por victimizar a otros.  Aquí la palabra víctima no existe. Tomemos un rol mucho más activo. Hagamos lo que otros no están dispuestos a hacer. Hagamos lo que otros demoran en hacer. Hagamos lo que otros temen hacer.

Recuerda esto: Si hay algo que quieres conseguir, y otros también lo quieren, tarde o temprano, ALGUIEN lo va conseguir. ALGUIEN va actuar como el representante de Murphy mientras los demás sufren su golpe puño de acero.

Haz que ese ALGUIEN seas tú.

De ahora en más, se un aliado de Murphy. Haz tu mayor esfuerzo y comprométete al máximo. Aquellos que se llevaron su sillita playera aquella noche de otoño del 2012 y se postraron a las afueras de un “ABITAB” saben de lo que estoy hablando.

Ahora si tan solo pudiese comprometerme a no ponerle más mermelada a la tostada  😉

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