De la Inmadurez a la IndependenciaHay un concepto equivocado en lo que concierne a Independencia. Muchos creen que basta con ser económicamente independiente y mudarse de la casa de tus padres, pero de la inmadurez a la independencia hay un proceso de expansión que escapa al dinero y al lugar donde vives. Veamos cuál es…

Cuando hablo de inmadurez, no me refiero a la etapa adolescente o juvenil por la que todos pasamos. La inmadurez no es una etapa que se atraviesa y listo. Es un estado mental, una actitud humana. Y como tal, siempre cabe la posibilidad de volver al estado de inmadurez. Uno puede seguir siendo inmaduro a la edad de los 40. Asimismo, he conocido a varios adolescentes que han demostrado haber trascendido las típicas actitudes inmaduras de su edad.

¿Te consideras una persona madura? Responde esta pregunta honestamente antes de seguir leyendo.

¿Ya la respondiste? Ok…

¿Cuáles son las características que hacen a una persona madura? Sólo una…la independencia. Una persona madura es independiente. ¿Pero independiente de qué? Seguramente cuando escuchas la palabra independencia la asocias con “independencia financiera” o “independencia de tus padres”. El poder financiarse uno mismo y vivir por fuera de la tutela de los padres son los arquetipos sociales típicos de la independencia. Y estos logros en definitiva son los que influyen en nuestra independencia, pero la verdadera independencia va mucho más allá.

El salir de nuestra zona de confort es lo que nos hace independientes. ¿Pero está mal tener una zona de confort? Para nada! Todos tenemos una. Imagínate lo complicado que sería nuestra existencia si cada vez que tenemos que conducir un auto fuese como la primera vez. En todo caso, lo malo sería mantenernos en nuestra zona de confort por mucho tiempo, ya que estaríamos limitando nuestro campo de acción.


De la INMADUREZ…

 

 “Entre el estímulo y la respuesta, el ser humano tiene la libertad interior de elegir”

 

La persona siempre es libre de elegir su respuesta, pero a veces elige ser inconciente de esta libertad y actuar como si no fuese libre. Busca la culpa en el otro, busca el problema en el afuera. Esto es típico de la persona inmadura, y como tal, adopta la posición de víctima. En su modelo mental, la víctima se ve determinada por los acontecimientos externos. Lo que la víctima no ve es que lo que lo condiciona es la perspectiva que tiene de los hechos y las interpretaciones que saca de ellos.

 

 “No son los eventos que suceden los que perturban a los seres humanos, sino la opinión o interpretación que se hace de ellos” – Epícteto

 

Es así como la persona inmadura se enfoca en los defectos de las otras personas, en los problemas del medio y en las circunstancias sobre las que no tiene ningún control. “¿Por qué tengo que ser yo el/la que tiene que cambiar?” es el típico comentario de una persona inmadura con claros síntomas de “victimitis” aguda. La persona reactiva es la que le da voz a su niño interior y se limita a reaccionar ante los estímulos del afuera. De allí resultan acusaciones, un lenguaje reactivo, sentimientos de impotencia y culpa.



…a la INDEPENDENCIA

La persona independiente es aquella que reconoce tener la capacidad de elegir como responde a los estímulos del afuera. Es aquella que sabe que su comportamiento se origina en su estado de conciencia y reconoce su libertad interior para elegir cómo responder. Ese entendimiento le permite no sentirse culpable ante los fracasos ni culpar a otros de su estado emocional, sino concentrarse en aumentar su estado de conciencia para elegir más eficientemente la próxima vez.

Una persona independiente es aquella que goza de libertad. No en el sentido de hacer lo que uno quiere, sino la libertad de elegir la respuesta más congruente con los valores e intereses de uno.

Una persona independiente es proactiva. Esto no significa solamente tomar la iniciativa, sino ser más responsable de tu propia vida. Eres realmente INDEPENDIENTE cuando comienzas a mirarte con ojos de RESPONSABILIDAD en tu vida. El mismo acto de la decisión es una clara declaración de INDEPENDENCIA.

Una persona independiente identifica sus propios bloqueos y obstáculos y busca trascenderlos en lugar de esperar que otros lo hagan por uno. Estos obstáculos son los que nos previenen llegar al nivel de INDEPENDENCIA. ¿Qué es lo que nos ayuda a remover los obstáculos? La frustración. Enfrenta tus frustraciones de frente y busca la forma de superarlas por ti mismo.

Una persona independiente se siente cómoda con la incomodidad. En lugar de permanecer en el nido, sale a las afueras para ver que hay allí. Expande su conocimiento de las cosas y su auto-conciencia. Es una persona reflexiva, metódica, proactiva, honesta y responsable. Si al salir del nido hace frio, no culpa al clima. Si los demás lo tratan mal, los escucha y aprende de ellos. Si algo no sale como esperaba, observa lo ocurrido y aprende de sus errores.

Esto es madurez. Esto es verdadera independencia. La independencia no es algo que se observa, es algo que se vive.

Ahora, volviendo a la pregunta inicial…¿Te consideras una persona madura e independiente?

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