El Saboteador Interno que todos llevamos dentroEn este artículo voy a explicarte un método para manejar de manera más eficiente sentimientos como la culpa, miedo, vergüenza, entre otros.

Todos tenemos un saboteador interno. En mayor o menor medida, todos debemos lidiar con los sentimientos de culpa, miedo, duda, remordimiento, etc. Tu saboteador interno es aquél que le abre la puerta a estos sentimientos sin considerar el desequilibrio que éstos pueden ocasionar. Es aquél que te hace dudar entre la acción y la inacción. Es el que te hace sentir culpable. Es el que te provoca sentir miedo ante situaciones ya conocidas.

¿Cuándo fue la última vez que sentiste la presencia de tu saboteador interno en esta semana?; ¿por qué crees que está allí?; ¿cuál crees que es su propósito?

Si bien nuestro saboteador interno se lo asocia con sentimientos y emociones no del todo agradables, su presencia no debe ser tomada como algo negativo necesariamente. Todos tenemos algo que aprender de nuestro propio saboteador, ya que nunca nos terminamos de conocer por completo. Siempre hay algo nuevo por descubrir.

Muchas personas que trabajan en el campo del desarrollo personal intentan demonizar al saboteador interno como a un monstruo al que se lo debe exterminar. Considero esto algo innecesario y francamente no muy inteligente. Y a menos que tu vida se haya convertido en una escena de la película “El Exorcista”, no necesitas a un cura para liberarte de tus demonios. Lo que necesitas es un coach 😀

Una de las armas más poderosas que tiene tu saboteador interno es la de juzgar. Juzgar las actitudes de los demás, pero sobretodo las tuyas. Hay que tener especial cuidado cuando notamos la presencia de nuestro saboteador interno ya que cuando nos juzgamos a nosotros mismos, por lo general no nos damos cuenta que lo estamos haciendo. Ocurre de manera inconsciente.

Hasta ahora todo mal con el saboteador interno, ¿no? Entonces, ¿por qué soy de la idea de evitar su condena y destrucción?; ¿qué tal si en vez de condenarlo a la hoguera por lo mal que nos hace, asumimos una postura un poco más flexible? Después de todo, el juzgar también forma parte de nuestra toma de decisiones, por lo que podría sernos útil conservar esto. El juicio tiene su lugar. No debe ser exterminado.

Probemos entonces desapegarnos de nuestro saboteador interno. Pero para hacerlo primero debemos darnos cuenta de su presencia. Como coach, cuando intuyo su presencia en una sesión, directamente se lo hago saber a mi cliente. Le digo “Esa/ese no eres tú. Es tu saboteador. Tu saboteador interno está hablando.”

Es importante saber cómo separar la persona poderosa que eres en realidad de tu saboteador interno. Es clave que logres dejar de percibir tu realidad a través de los ojos de tu saboteador. Para desasociarnos de él, debemos darle un nombre, una voz y una imagen, y luego debemos ubicar dónde se encuentra ¿Dónde lo sientes en tu cuerpo? Algunos responden en el pecho, otros en la espalda. La idea es dejar de identificarnos con esta imagen y observar que, si bien esto forma parte de nosotros mismos, no tenemos porque escucharlo si consideramos que no nos aporta algo positivo.

La próxima vez que notes la presencia de tu saboteador interno, cierra los ojos, concéntrate y hazte las siguientes preguntas:

  • ¿En quién me convierto cuando escucho a mi saboteador?
  • ¿Qué hace que lo escuche más a él y no a la persona poderosa que sé que soy?
  • ¿Qué me aporta escuchar a esa voz?; ¿cuál es su propósito?; ¿qué es lo que en realidad trata de decirme?

La idea es desasociarnos de esta imagen, aceptarla como lo que es (parte de nosotros) pero sin destruirla. El atentar contra tu saboteador interno es atentar contra una parte de ti mismo.

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