Por qué odio los bailesEsto es una mirada personal hacia como nos comportamos en estos establecimientos. Desde el consumo de alcohol hasta una profunda desconexión con los demás, pero sobretodo con nosotros mismos.

Nunca me gustó ir a los bailes. Una parte se debe a mi propia incomodidad conmigo mismo en estos lugares. Nunca me sentí realmente a gusto ni con la soltura suficiente como para expresarme autenticamente. Eso es mi culpa. No estaba a gusto con mi propio cuerpo en estos establecimientos. Sentía que no era yo mismo, sino que intentaba ser una creación de lo que creía que los demás querían de mí. Una mera proyección de mi ser, una sombra por así decirlo.

Estos eran mis propios problemas y mis inseguridades, de los cuales no he logrado aún desprenderme por completo para ser honesto. Me hago cargo de eso. Sin embargo, este comportamiento (del cual estoy seguro que muchos comparten) ha sido alimentado por el mismo ambiente y personas que frecuentan estos lugares.

Estos lugares y las personas que los frecuentan trastocan el verdadero propósito de los bailes que es el de conectar con los demás.

En lugar de acercarnos a los demás, muchas veces nos alejamos. Juzgamos al otro por cómo vino vestido, por lo que está tomando, por cómo baila, por las personas con quien vino, etc , etc. Es un ambiente bastante nocivo que en lugar de fomentar una comunicación sincera y positiva, se empeña en alienar a todos aquellos que no siguen las “reglas” establecidas de la noche.

¿Por qué no logramos mantener una conexión realmente sincera con otras personas en estos establecimientos?

¿Por qué no podemos expresar lo que somos sin miedo al juicio ajeno?

¿Por qué no nos sentimos lo suficientemente libres como para bailar de la forma que se nos antoje en la mitad de la pista sin miedo a lo que pueda estar pensando el otro?

¿Por qué sentimos esa presión invisible de agradar, de quedar bien y de mantenernos “en el molde”?

 

¿Vamos a tomar una?

Vamos a tomar unaEl otro día estaba hablando con un amigo sobre las salidas nocturnas. Me dijo que necesitaba consumir la cantidad adecuada de alcohol como para poder tener el coraje suficiente para acercarse a una chica y ponerse a hablar. No se podía pasar de la raya con el alcohol porque de lo contrario no “encaraba”, pero tampoco le gustaba la idea de ir totalmente sobrio.

Ahora yo me pregunto, ¿es realmente necesario consumir alcohol para sociabilizar con el sexo opuesto? Muchos adjudican al alcohol como un promotor de la confianza o un liberador.

En realidad cuando consumes alcohol, una parte de ti desaparece. Cuanto más alcohol ingieres menos conciente te haces. ¿Es esto lo que la gente llama sentirse más libre? En realidad sucede lo opuesto.

El alcohol no es un estimulante (como muchos creen), por lo que no te libera. El alcohol es un depresor del sistema nervioso central que va adormeciendo progresivamente las partes del cerebro que se encargan del autocontrol. Es por eso que lo que sientes como desinhibición es en realidad depresión.

¿Es este el tipo de comunicación que queremos tener con los demás?;  ¿es así como fomentamos una conexión genuina e importante?;  ¿por qué necesitamos dormir una parte de nuestro cerebro para sentirnos más libres?

Pero olvidémonos del alcohol por un momento porque sé que hay gente que aún concurre a estos lugares y no lo consume.

 

¿Bailamos?

Bailamos¿Alguna vez te has fijado en cómo la gente baila en los boliches? Todos bailan más o menos de la misma manera. Eso no es bailar. Bailar es cuando estás conectado con tu esencia y con tu espíritu. Es cuando le das permiso a tu espíritu que guie los movimientos de tu cuerpo. El baile ocurre cuando tu cuerpo está conectado con tu verdadera esencia y le das rienda suelta a los movimientos que surgen.

Lo que ocurre con frecuencia en los bailes es que todos siguen una misma rutina de baile. Son muy pocos los que se muestran tal cual son. El pasito que está haciendo Fernando lo está haciendo Roberto en la otra parte de la pista.

¿Dónde quedó la verdadera expresión del cuerpo?; ¿es así como nos comunicamos los seres humanos hoy en día…siguiendo lo que hacen los demás en lugar de liberar nuestra verdadera esencia?

Y lo que es peor, cuando vemos a alguien que parece estar bailando como si no le importara la opinión de los demás, inmediatamente asumimos que está alcoholizado.

Es triste la realidad en la que vivimos; una realidad en la que no nos permitimos ser honestos con nosotros mismos y conectarnos con nuestros propios cuerpos. Estamos completamente desconectados. Pensamos que estamos sociabilizando cuando en realidad hay una total carencia de una conexión legítima.

La mayoría de las conversaciones que tenemos con personas que conocemos en los bailes o bares son frías e insípidas. No nos mostramos tal cual somos por temor al rechazo y por una desconexión con nuestra propia esencia.

Si te sentís identificado con esto, propongo que nos sintonicemos más con nuestros cuerpos y dejemos que ellos hablen por nosotros. Las pautas de comportamiento impuestas por la sociedad son una farsa y las conversaciones que mantenemos en estos lugares son una mentira.

Por un mundo más conectado. Brindo por eso  😉

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